miércoles 29 de abril de 2009

Sobre la importancia de los Grupos de Crianza y el rol de la Doula

Si bien los Grupos de Crianza tienen ya algún camino recorrido en la Argentina, en Uruguay son muy nuevos. Lo que hace mucho tiempo esta difundido son los grupos para embarazadas en la preparación para el parto y la lactancia. Si bien su fin difiere de los grupos de Crianza, también cumplen una función de apoyo para la embarazada, que encuentra además de la información que busca, el espacio que necesita para intercambiar experiencias con otras mujeres en su misma situación.
El rol de la doula, sobre todo de la doula de parto ha sido difundida en Uruguay en los últimos años por el Instituto Perinatal del Uruguay, que ha hecho un excelente trabajo en la formación y difusión de las primeras doulas de parto y de las doulas comunitarias.
Este artículo de Laura Gutman explica y subraya la importancia de los grupos de crianza y de la doula como elementos de sostén de las mamás en la sociedad actual:

Redes de apoyo entre mujeres

No me cabe ninguna duda que los seres humanos estamos diseñados para vivir en comunidad. En cambio la modalidad que impera en las grandes ciudades modernas, da prioridad a las familias nucleares, prefiriendo aún más a las familias constituidas por una sola persona. Este sistema suele generar buenos frutos económicos, al menos para unos pocos.
Por otra parte, la mayoría de las mujeres modernas hemos elegido terminar una carrera universitaria o lograr un buen puesto de trabajo, en lugar de tener una vida semejante a la de nuestras madres y abuelas.
Pero cuando –casualmente y contra todos los pronósticos- nace un niño, la soledad y el desconcierto para las madres es moneda corriente. Porque no hay comunidad que nos avale, nos sostenga, nos ampare, nos transmita sabiduría interior, o satisfaga cualquier necesidad, física o emocional.
Muchas de nosotras pretendemos atravesar la maternidad utilizando los mismos parámetros con los que estudiamos, trabajamos, tomamos decisiones, luchamos, nos hacemos valer, generamos dinero, elaboramos pensamientos o practicamos deportes. Confiamos en que la maternidad no podría ser más compleja que lidiar con cincuenta empleados a cargo todos los días. Sin embargo...solemos comprobar que se trata de otro nivel de complejidad.
La mayor dificultad consiste en “dejar el mundo real” para “ingresar en el mundo onírico” de la fusión mamá-bebé, y aunque cada una de nosotras reacciona en forma diferente durante el puerperio, sólo en la medida en que estemos bien sostenidas, estaremos en condiciones de sostener al bebé.
Hoy no tenemos aldea, ni comunidad ni tribu ni vecindad en muchos casos. A veces tampoco familia extendida. Pues bien, necesitamos crear apoyos modernos y solidarios. De lo contrario no es posible entrar en fusión con el bebé. No es posible amamantarlo, ni fundirse en sus necesidades permanentes.
Las mujeres tenemos que organizarnos. Una posibilidad es crear grupos de apoyo, o de encuentro, o grupos de crianza abiertos para que las madres encontremos compañía con nuestros hijos en brazos, comprensión de nuestros estados emocionales y aceptación de nuestras ambivalencias.
Otra figura que en la actualidad me parece fundamental es la “doula”. Hay “doulas” preparadas para acompañar a las parturientas y otras especialmente entrenadas para seguir el proceso puerperal. La “doula” interpreta la “experiencia interior” de cada madre, avalando todos los cambios invisibles, y traduciendo al lenguaje corriente la realidad del puerperio. No se trata de ayudar con el bebé, ni de ofrecer buenos consejos, sino de acompañar la zambullida al universo sutil e invisible del recién nacido. Su principal función es la de maternar a la madre para que entonces pueda maternar a su hijo.
Las “doulas” tienen una función para ejercer, nombrando cada sentimiento “absurdo”, desproporcionado o incomprensible de la madre reciente. Personalmente, espero que el oficio de “doula” ingrese en el inconsciente colectivo femenino. Que las mujeres “sepamos” durante y después de parir que merecemos naturalmente llamar y solicitar una “doula” a domicilio, para que nos abra las puertas a los Misterios de la Maternidad. Porque a partir de cada madre puérpera que se encuentra a sí misma, el mundo entero se encuentra. Cada “doula” que asiste a una puérpera, se sana a sí misma y sana a todas las mujeres. Cada palabra de apoyo, es una palabra de paz y de bienvenida al niño. Las “doulas” nos incitan a que confiemos en nuestras elecciones, decidiendo según nuestras más íntimas creencias. Ellas nos recuerdan que somos merecedoras de todos los cuidados, porque de ello depende el futuro.

Laura Gutman

El vacío que no se llena...

Históricamente el ser humano ha tenido la necesidad de nutrirse física y afectivamente. De alguna forma procuramos la primera y escasamente la segunda…
Cuando somos muy pequeños nuestra madre es la encargada de procurarnos el alimento para el cuerpo y para el alma, es decir el alimento físico y emocional. La función fundamental de una madre es ser nutricia para la totalidad del bebé.
“Durante la primera infancia, el alimento y el afecto están unidos, son casi la misma cosa, ya que si no se siente amor, la madre no estará en condiciones de alimentar al hijo; e inversamente, mientras alimenta al niño, crece su amor hacia la criatura. Esta primera experiencia de ser alimentados y cobijados-como si fuesen un único movimiento-se constituye en una fuerza poderosa para la constitución de la psique, al punto tal que marcará a fuego toda la evolución del individuo.”
La revolución de las madres, Laura Gutman

Las mamás venimos con una historia, somos mujeres, hijas, compañeras, amantes, esposas, donde se juega la cualidad nutricia de nuestra experiencia como bebés junto a nuestra propia madre. Como una cadena nutricia de generación en generación, que en la mayoría de los casos (luego se darán cuenta que a pesar de lo que parezca soy muy positiva!!) ha fallado. Cuando crecemos llenos de comida o con lo suficiente para sostener el cuerpo físico, no logramos sin embargo despojarnos de una gran hambruna, la que genero la insuficiencia de brazos, contacto, presencia, mirada, paciencia, empatía, cuidado, amor.
Nadie ni nada puede suplir eso que nuestra mamá no nos dio. Lo que si podemos es tomar conciencia que ese vacío que muchas veces intentamos llenar con más comida de la que necesitamos, con más ropa de la que necesitamos, con más objetos materiales de los que necesitamos, y con sustancias extremadamente nocivas para nuestro cuerpo(cigarros, alcohol, drogas, fármacos innecesarios) existe y tiene una razón de ser. Y una vez que entendamos esto ese inmenso vacío no va a dejar de existir pero si vamos a poder trabajar en nuestro interior para lograr como adultos sostenernos con el despertar de nuestra conciencia y el conocimiento de nuestro verdadero ser esencial (o al menos lo más cerca que podamos llegar!) Quizás de esta forma logremos que la cadena de madres a hijos que se ha forjado no como sostén amoroso sino como atadura limitante se vaya debilitando hasta permitir la definitiva liberación de las próximas generaciones. Suena fabuloso y lo creo posible!

miércoles 22 de abril de 2009

Laura Gutman

Son muchas los desafíos de la nueva generación de madres, tanto de las que hemos devenido como tales hace mucho o poquito tiempo, no importa, y de las que están por serlo. El poder nutrir física y emocionalmente a nuestros hijos de la mejor manera posible, a pesar de nuestras carencias, el poder llegar a un equilibrio entre nuestra vida profesional o laboral y nuestra vida familiar...Laura Gutman, terapeuta familiar y autora de diversos libros sobre maternidad y crianza, lo expresa claramente:

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