miércoles 21 de octubre de 2009

LA TRIBU PERDIDA


“Hay un momento del día en que nos quedamos sin fuerzas emocionales para seguir calmando al niño, si no podemos alimentarnos de la energía vital de otra persona. Es fundamental que sepamos que no estamos diseñadas para criar a solas a nuestros hijos. Históricamente las mujeres nos hemos ocupado de la crianza de los niños en grupos, aldeas, tribus o pequeños pueblos. Pero hacerlo a solas como esta ocurriendo en las últimas generaciones, nos lleva a desestimar la lactancia, a regresar lo antes posible a nuestro trabajo y a dejar al niño al cuidado de otras personas. Incluso si tenemos una buena relación de pareja, en la mayoría de los casos el varón a retomado sus horarios de trabajo como habitualmente lo hacía, y la realidad es que las horas del día son eternas si estamos solas con un niño en brazos”

Laura Gutman

La revolución de las madres

En este sentido, en mi propia experiencia como madre me considero bastante privilegiada, al menos hasta los tres años de mi hija.

Nací en una ciudad de un millón de habitantes(Montevideo, Uruguay) y pase hasta mis 23 años en ella, no en la misma casa, pero siempre en los entornos de un mismo barrio, tranquilo, donde podía caminar a la escuela con mis hermanos, los tres solos, sin que ello implicara un peligro. Si bien esto hoy en día ha cambiado, sigue siendo un lugar relativamente seguro, en relación a los estándares actuales de seguridad (que son mucho más bajos que hace treinta años!)

A los 23 me case y fui a vivir con mi esposo a Colón, Entre Ríos-Argentina. Un pueblo en ese momento de unos diez mil-quince mil habitantes. Me sentía una extraña en un lugar tan distinto al que estaba acostumbrada, casi sin edificios, calles de ripio en su mayoría, comercios que cerraban al mediodía y no abrían hasta las cuatro de la tarde. El ritmo era mucho más lento y las personas parecían conocerse y conocerme-aunque yo no tenía idea de quienes fueran.

En este contexto crié muchos años a mi hija, y fue recién por ella que empecé a sentir que Colón también me pertenecía. Comencé a frecuentar la plaza llena de niños donde mi hija me obligaba a interactuar con las demás mamás, abuelas, tías, o niñeras que estuvieran a cargo de los otros niños con los que ella corría a jugar. Ahora los ritmos y el pequeño tamaño de Colón parecían acompañarnos a la perfección.

El día pasaba muy rápido, mi esposo tenía un horario y flexibilidad en su trabajo que hacia posible que muchos mediodías almorzara con nosotras y a las cinco o seis de la tarde estuviera nuevamente en casa. En ese momento no me daba cuenta de la diferencia que esto hacia.

Pero cuando mi hija tenía unos dos años y medio el dejo su trabajo para empezar su propio negocio. Esto por un tiempo también corrió a favor de más tiempo compartido, pero a medida que se iba instalando es su emprendimiento este empezó a requerir más de su tiempo fuera de casa, largos viajes de muchos kilómetros que muchas veces lo retienen dos días lejos, y fue así como empecé a vivir realmente la soledad de la maternidad y la falta de la familia cerca, así como de un núcleo de contención. A esto se sumo la mudanza a un nuevo pueblo, este vez un poco más grande, que corrió con ventajas y desventajas. Entre las desventajas acrecentó la soledad en la crianza.

El vivir en pequeños o más grandes pueblos, y también en una ciudad me ha dado la experiencia de saber si esto hace o no la diferencia en la crianza de los chicos.

Para mi sorpresa encontré que muchas mamás se encuentran también muy solas en la crianza de sus hijos, a pesar de que vivan en pueblos, donde conocen a todos y tienen la familia muy cerca. Tienen estas ventajas y sin embargo, sigue faltando algo. En el silencio de sus hogares, en el día a día, en las tardes compartidas con sus hijos, o en las cortas horas antes de dormir, muchas mamás se encuentran muy solas, asfixiadas, desbordadas y agotadas sin importar el entorno que la rodee.

¿POR QUE?, no se supone que todos estos ingredientes deberían hacer la tarea más fácil?? Seguramente la alivianan un poco, pero no basta, por dos importantes motivos:

-NO HAY UN VARON SOSTENEDOR (aunque físicamente este presente)

-NO HAY UN ENTORNO QUE ACOMPAÑE EN LA CRIANZA : NO HAY MENTAILIDAD DE TRIBU!!!!(lo cual hace que no importe si la familia viva en la casa de alado o en otro continente, y quizás en algunos casos lo segundo sea mejor! )

Un varón sostenedor(que pueda estar presente) puede hacer que la tarea sea llevadera aunque no haya una tribu o aldea que acompañe (aunque en las crisis DOS no bastamos y ahí nos damos cuenta que nos hace falta la tribu!!!)

Lo cierto es que con (situación mas potable) o sin (situación desastrosa) VARON SOSTENEDOR las madres que nos encontramos SOLAS durante las tardes o noches con nuestros hijos en forma constante, desesperamos, desbordamos y lejos quedamos de poder maternar en forma realmente amorosa.

Entonces vuelvo a hacer la pregunta que formule en un comentario al post: “Lecciones de teología para niños-4-” del blog Tenemos Tetas:

¿COMO PODEMOS GENERAR ESPACIOS QUE NOS PERMITAN SIMULAR LA ALDEA PÉRDIDA DONDE TODA LA COMUNIDAD DE MUJERES SE ENCARGABAN DE LA CRIANZA DE TODOS LOS NIÑOS?

6 comentarios:

Ileana dijo...

Ay, María, ojalá tuviera respuesta para esto.

Mi varón sostenedor más bien es un varón "patrocinador", porque sale de casa a las 6 de la mañana y la mayor parte de los días son las 9 de la noche y no ha vuelto. Es España se estila ese horroroso horario partido que cierra a la 1 de la tarde y vuelve a abrir a las 4, que puede que tuviera algún sentido cuando el padre de familia venía a casa a almorzar y todos se reunían a esa hora en casa, pero que en la práctica hoy en día casi nadie va a su casa en ese fragmento, mientras el horario se sigue considerando hasta las 8 de la noche... Una inmensa aberración para criar niños que tendría que desaparecer.

Encima vivo en una urbanización a las afueras de un pueblo pequeño que a la vez se ha convertido en ciudad-dormitorio, donde muchas parejas jóvenes nos vamos a vivir, pero trabajamos en la capital.

Conclusión: tengo que coger el coche para todo, cuando llegas del trabajo, cansada y sin haber comido, a las 4 de la tarde. ¿Qué haces a esa hora? La mayoría de las madres se limitan a ir todas las tardes al mismo parque. Yo voy algunas tardes al pequeño parque que me queda cerca, pero ir siempre al mismo tobogán tampoco es plan. Otras meten a sus hijos en más actividades por las tardes, a lo cual me niego, los niños tantas horas "aparcados" fuera de su familia.

A mí no me cuesta quedarme en casa con ella: jugamos, leemos, nos revolcamos por las camas, compartimos un largo baño en la bañera... pero efectivamente estoy sola, y dentro de casa el principal peligro es la tentación permanente de la televisión.

En fin, son una cantidad de factores sociales, que todos atentan contra la crianza de los niños y el tiempo compartido. Ni las ciudades ni los pueblos, ni los horarios de trabajo, ni los espacios públicos... nada de nada está pensado para la crianza de los niños ni para que los adultos podamos compartir espacio con los niños sin que estos "molesten".

Creo que buena parte del problema es que a los niños se les "confina" en espacios para niños (todos los días el mismo parque) y no son bienvenidos en los espacios naturales donde los adultos podemos encontrarnos.

En fin... tendrían que cambiar tantas cosas...

Está la propuesta de Tonucci de la "ciudad de los niños", pero a ver qué ayuntamiento enfrenta semejante reto, lo veo bastante lejano.

Besos y gracias!!!

María dijo...

Muchas gracias Ileana por tu comentario, lo que me cuentas no sólo es anti-niño, sino anti-familia, aunque uno tenga hijos adolescentes el tiempo compartido es escaso.

En Montevideo(y seguramente en muchísimas otras ciudades) esto también ocurre, aunque no haya corte al mediodía la jornada laboral es larga, y muchas veces los padres(y madres también) llegan a su casa cuando los niños ya están a punto de dormirse.

De niña recuerdo no ver a mi padre muchas veces ya que se iba antes que nos levantáramos y volvía cuando ya estábamos dormidos. Mi madre a determinada hora de la tarde(generalmente alrededor de la siete)se malhumoraba bastante y nos tenía muy poca paciencia, lo cual ahora entiendo!

En Montevideo las mamás que buscamos alternativas en el día a día, tenemos tres opciones: algún centro comercial cerrado(shopping), Mc Donalds o el parque o plaza más cercano. En invierno, a la tarde, las opciones se reducen a las primeras dos, que requieren entrar en la calesita del consumo. En sus casas la mayoría de los niños pasan largas horas frente al televisor o en la computadora, a lo cual las mamás hacemos la vista gorda. O sino, como también sucede allá, a los niños los saturamos con actividades para que estén todo el día fuera de casa.

En lo pueblos que conozco la primera y segunda opción, en cuanto a las salidas, no existen, con lo cual nos quedamos sólo con la última, que nos deja con absolutamente nada en invierno. En la primavera me he encontrado en la plaza con mamás que, al igual que yo, no veían la hora de que el clima cambiara para poder contar con este paseo.
Luego, el resto es igual, tele, compu, actividades a agenda completa.

Evidentemente para que se generen espacios primero debemos cambiar la forma de pensar respecto a la importancia que tiene la crianza para cualquier sociedad, lo que implica porsupuesto, un cambio que se hace de a uno por vez, cada uno en su propia familia, con sus propios hijos, y con uno mismo primero que nada. Volvemos a la importancia del granito de arena que cada uno puede aportar. Pero es como un circulo vicioso, como podemos lograr esto en estas condiciones??? quizás haciendo lo mejor que se pueda dentro de ellas, lo cual requiere bastante esfuerzo, pero si pensamos que podemos girar al menos un par de grados los acontecimientos hacía la dirección que deseamos, el camino vale la pena, sobre todo cuando se trata de la felicidad de nuestros hijos.

Laura Gutman sueña con grupos de crianza accesibles, en cada pequeño rincón donde haya un grupo de madres dispuestas a transitar un camino mejor. En mi sueño, un poco más material quizás, un poco más acorde a mis necesidades quizás, hay un lugar parecido a una casa, donde las mamás con sus niños se reúnen a pasar muchas tardes lejos del televisor, la compu y la soledad hogareña. Donde disponemos de todos los elementos necesarios para el juego con nuestros chicos y la charla con nuestros pares. Donde la mamá que después de tantas charlas nos confía a su pequeño de dos años que juega con el nuestro para darle un rato de exclusividad a su hijo mayor de 7 años, jugando a las cartas o leyendo un libro en el salón dedicado a la lectura. Donde nos llenamos de energía con el contacto con otros adultos y volvemos a casa no agotadas sino contentas al igual que nuestros hijos que vuelven dispuestos a darse un baño, compartir la cena y acostarse a dormir tranquilamente, ya que han tenido suficiente mirada de mamá(o quien sea que los cuide en ese momento, papá también!!) y otros adultos y han podido compartir juego con sus pares. Una casa con su propio parque donde no sea problema que sea invierno o verano, donde no haya que tener disponibilidad económica(donde el consumo no sea la prioridad), ya que hay una sociedad consciente que sostiene estos espacios porque sabe la importancia que tienen. Una "casa tribu" disponible en cada rinconcito, donde también(porque no) puedan haber grupos de crianza!!, ¿PIDO MUCHO?

Anónimo dijo...

Estoy 100% de acuerdo con Maria, no basta con un marido presente aunque ayuda, lo que se ncesita es una TRIBU entera de apoyo. No hay nada mas vulnerable que ser madre.

Abuela Ciber dijo...

Realmente me conmueve que no se hable para nada de la familia.
Familia base de la sociedd no????
Paises como los nuestros son familieros, claro que para tener una familia unida muchas veces hay que dejar egoismos de lado y saber contemplar otros intereses.
Gracias por tu visita, te dejo mi afecto.

María dijo...

Hola Abuela Cyber,
Que gusto que hayas pasado por acá y hayas dejado tu comentario, que por cierto invita a la reflexión!
Siempre es bueno recibir personas con opiniones o puntos de vista diferentes que movilicen aguas a veces un poco estancadas por la costumbre. Como pasa con todos los temas, lo que estamos en una misma línea de pensamiento muchas veces olvidamos aclarar muchos puntos, y damos por sobreentendidos algunos otros.
La familia es un punto de partida importante de esta reflexión aunque quizás no quede claro. Quizás habría que extenderse un poco en algunas distinciones como el de familia nuclear y familia extendida y porque se habla de tribu y no de familia.
Si me permites la postergación reservo estas aclaraciones para mi próximo post, ya que me tendería que extender demasiado ahora y me parece un tema muy interesante para profundizar.
Gracias por la visita, que además me ha dado motivación para otro post!
te mando un cálido abrazo

María dijo...

Gracias anónimo por pasar y dejar tu comentario. La madre hoy en día se encuentra muy vulnerable a los "depredadores" en sentido moderno(por nombrar algunos, jornadas laborales muy extensas, licencias maternales muy breves, cesáreas innecesarias) ya que no hay conciencia de la importancia de proteger a la mamá para que la cría este bien. Sobre todo durante el puerperio(primeros dos años del bebé)cuando se debería proteger al máximo la fusión emocional de la mamá con su bebé para el sano desarrollo emocional y físico del mismo!

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