viernes 6 de marzo de 2009

Por donde empezar...

Hoy casualmente abro mi mail y me encuentro con la newsletter de Laura Gutman de marzo de este año. En el momento que me disponía a iniciar mi blog, como si me estuviera esperando ahí estaba... que mejor que comenzar hablando del parto, el instante preciso en que todos algún día empezamos...

Aquí va el extracto:


El mismo miedo

Es muy extraño que actualmente sólo podamos imaginar los partos como si fueran “situaciones riesgosas”. Es por eso que recurrimos a “especialistas” en tecnología, poco entrenados para sostener un encuentro humano y sin conocimientos para hacer preguntas adecuadas e íntimas. El motor de las decisiones suele ser el miedo. En consecuencia cada parturienta queda al servicio de las rutinas hospitalarias, en lugar de que el personal asistente esté al servicio de la parturienta. Un verdadero despropósito.
Que los partos se produzcan en las clínicas y hospitales trae consigo una contradicción insoslayable: para tratar todas las enfermedades y accidentes se requiere que los médicos y paramédicos “hagamos algo, y rápido”. En cambio, para asistir a una parturienta, lo ideal sería “no hacer casi nada y esperar”. Por lo tanto, la lógica de parir y nacer en instituciones médicas es difícil de explicar.
Consideremos que hemos dejado de respetar el tiempo. El parto es una demostración más de que las mujeres necesitamos comprender la dinámica del tiempo, sin confrontarlo ni manipularlo, porque lo único que logramos es quedar “fuera de nuestro tiempo” interno. Sólo cuando comprendamos que el parto sucederá cuando tenga que suceder, las intervenciones innecesarias caerán en desuso.
Tomemos en cuenta que si la escena del nacimiento es hostil, si somos mal tratadas, si parimos enchufadas a cables y atragantadas de medicamentos, si nos desconectamos al punto de despersonalizarnos para no sufrir; recibiremos a nuestros hijos en pésimas condiciones físicas y emocionales. Las primeras experiencias de esos niños serán desgarradoras y el futuro, incierto. En cambio si pretendemos convertirnos en una sociedad más madura, más rica, más culta y más pacífica, comencemos por el inicio: hagamos la revolución en las salas de parto. Trasformemos cada nacimiento en una semilla de amor. Informémonos. Hablemos entre nosotras. Contemos la verdad. Pidamos ayuda. Organicémonos. Acerquémonos parturientas y profesionales para saber que compartimos el mismo miedo y la misma ignorancia. No nos hagamos las distraídas porque el cambio depende de cada una de nosotras, las mujeres.
Laura Gutman

Leyendo esto me doy cuento que yo también participo de ese miedo colectivo y si bien he leído cientos de libros sobre el parto y escuchado personalmente a grandes en este tema como Michel Odent y Raquel Schallman (y ni que hablar de Laura Gutman a quien debo la parte más importante de mi formación) el miedo sigue estando. Sueño con un futuro parto en mi casa y le temo a la vez...A su vez si bien pasar nuevamente por un parto institucionalizado me parece someterme nuevamente a una terrible pesadilla...esa pesadilla tiene el calorcito, olorcito y atractivo de lo conocido...quizás lo que muchas nos deberíamos preguntar es como desterrar primero la sensación de "hogar" que tiene en nosotras los tratos violentos, algunas veces más sutiles, otras veces más descarados y evidentes...
No se trata de parto en casa versus parto institucionalizado. Creo posible un parto humanizado en un hospital o sanatorio, pero debemos recorrer un largo camino en el que muchas mujeres y quienes la asisten han empezado a dar los primeros pasos. Para muchas mujeres un parto en casa nunca va a ser una posibilidad ni una situación ideal, por la situación familiar, por las condiciones de vida. Creo posible un futuro donde elegir un parto en casa o en una institución sean dos posibilidades donde el respeto y el trato amoroso hacia la parturienta estén asegurados.
Espero que llegado el momento pueda despojarme de la necesidad de "volver a casa " y buscar y optar por un trato digno, respetuoso y amoroso de quienes me asistan(sea donde sea!) en un momento tan crucial de la vida de una mujer y un hijo, en definitiva de una familia, en definitiva de la sociedad entera!

PD: Al ver la entrada publicada me doy cuenta que hace 60 años, mi abuela de 90 estaba pariendo en su casa a mi mamá, asistida por una partera y otras mujeres que rondaban a la vuelta. Hoy yo de 30 me planteo las dificultades de hacer lo que mi abuela hizo hace 60 años(tener un parto respetado en sus tiempos, con un trato digno y amoroso), y no repetir mi propia historia, ni la de mi madre(y se suponía que estábamos tan avanzadas!!)
PD2: Dedico esta entrada a mi mamá en su cumple: felices 60!(aunque en este momento te pesen tanto!)

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María Giachino
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