viernes 23 de julio de 2010

EL LUGAR DE LAS MADRASTRAS

En todos los cuentos: las malvadas, las brujas, y aunque en realidad esconden el lugar que se le daría a las mamás de las heroínas de los cuentos de hada (pero imposible de nombrar como tales) la condición de madrastra va a estar eternamente ligada a estas características.


Las madrastras estamos en el lugar ideal para que los hijastros proyecten en nosotras todos los adjetivos innombrables que les darían en muchas oportunidades a sus madres, sobre todo, y como en la gran mayoría de los casos sucede, porque la mamá colabora en esta tarea. Quizás la situación es aún más difícil cuando la madre ha muerto ya que a los muertos -y más aún a las mamás-los ponemos en un pedestal tan intocable como irreal. Las madrastras nunca poseerán las nobles virtudes de esta madre fallecida.

En la actualidad, donde las familias reconstituidas son más  la norma que  la excepción, la habilitación (el permiso para otorgarle un lugar en los afectos) o inhabilitación de la mamá de los chicos, es fundamental. Lamentablemente la habilitación por parte de la mamá no suele estar dada, y por el contrario, los comentarios en negativo suelen ser la norma. Una muy buena ejemplificación de este tipo de situaciones esta dada por la película "Quédate a mi lado" (1998), título original "Stepmom", con Julia Roberts y Susan Sarandon. En un momento de la película el hijo más pequeño de la mamá personificada por Sarandon le dice que si ella quiere que odie a la pareja del padre, el la odiara (tras una serie de comentarios negativos por parte de esta)

El lugar de las madrastras nos pone a las mujeres a prueba, a prueba de lo que somos capaces de dar sin recibir nada a cambio, o de dar sin esperar algo a cambio, es decir de que tan capaces de amar somos. Nuestra queja suele ser que nosotras damos mucho para posibilitar este vínculo y a cambio recibimos rechazo, indiferencia o bronca. Esta claro entonces que el amor que podemos dar a los hijos de nuestra pareja es absolutamente un amor condicionado a lo que recibamos a cambio. Es decir AMOR CONDICIONAL. Algunas se preguntarán, pero es posible brindar amor INCONDICIONAL a los que no son nuestros hijos??? O incluso, corresponde este tipo de afecto???

 Quizás, las que tengamos hijos propios debamos preguntarnos primero, ¿brindamos amor incondicional a nuestros propios hijos? Claro que esto es difícil de evaluar sin una ayuda externa que nos permita ver nuestra forma de vincularnos en forma objetiva, y además porque nuestros hijos siempre devuelven amor, aunque la porción que reciban sea muy pequeña. Probablemente, como la mayoría de las mujeres(madres, madrastras o lo que seamos) nuestro amor este condicionado, a que el otro(hijo/hijastro, o lo que sea) sea como nosotras queremos que sea, ya sea que se porte bien,  demuestre agradecimiento por lo que hacemos por él,  sea bueno, o estudioso, o infinidad de "condiciones" más que sin percatarnos le ponemos al receptor de nuestro supuesto AMOR INCONDICIONAL. 

Lógicamente si no somos capaces de amar incondicionalmente a nuestros propios hijos, menos aún vamos a poder amar incondicionalmente a los que no son nuestros hijos! Para las que no tenemos hijos propios (y también para las que los tenemos!), la reflexión profundo sobre nuestra manera de brindar afecto al otro y lo que esperamos a cambio sea indispensable, para saber que estamos dispuestas a dar sin recibir algo equivalente a cambio. 

Madrastras preguntémonos: ¿que espacio (EN NUESTRA VIDA Y NUESTROS AFECTOS) estamos dispuestas a darle a los hijos de nuestra pareja?

miércoles 16 de junio de 2010

¿POR QUE DAR LA TETA O NO DARLA SE NOS HACE TAN DIFICIL A LAS MUJERES?



Hace poco leí un post  titulado, "No doy la teta, ¿y qué?"del blog "Me encontré con la cigüeña"que me llamo mucho la atención. Mi interés por el tema de las dificultades reproductivas y empatía por las mujeres que las sufren me ha llevado a estar en contacto con blogs que no están relacionados con la crianza con apego, y que de hecho tienen una forma de ver la crianza y otros temas muy diversas. Si bien no comparto muchas veces las opiniones que plasman en sus blogs, respeto su pensar y sentir. Esto me permite no estar cerrada únicamente a las opiniones que van a estar de acuerdo con las mías. Creo que es sano escuchar y leer otras formas de ver las cosas y sobre todo ejercitar el respeto y tolerancia a las diferencias. 

Esto me permitió sorprenderme con la vivencia de la autora del blog mencionado, tras desistir, por diversas dificultades, de dar la teta. En muchos blogs sobre crianza con apego son enumeradas las dificultades con las que se encuentra una mujer que amamanta(leer por ejemplo el post "A las madres que amamantamos" del blog Criando con amor), sobre todo en forma prolongada, experiencia con la que me sentía identificada,pero hasta ahora nunca había escuchado el otro lado de la historia, la historia de las mujeres que por diversas razones alimentaron a sus hijos a mamadera y como se sintieron acusadas por no dar la teta.


Parece que demos la teta o el biberón, las mamás vamos a encontrarnos bombardeadas por innumerables criticas al respecto, ya sea para un lado o para el otro. Aparentemente hagamos lo que hagamos, lo hacemos mal! Y lo peor de todo: muchas veces somos las propias mujeres las peores juezas de                
  nostras mismas.
         
¿Qué nos produce ver a una mamá con su pequeño, que todos creemos saber más de como debería alimentarlo y cuidarlo que su propia mamá? 
¿Qué nos pasa como mujeres que no podemos respetar y cuidar el vínculo de otras mujeres con sus pequeños?
¿Por qué todos nos empeñamos en violentar este vínculo tan sagrado?

La respuesta nos es única, pero el primer paso debería estar dado por cada uno, mirándonos para dentro, y descubriendo que acordes invisibles vibran en nuestro interior en estas situaciones...

martes 15 de junio de 2010

LA VERDAD ES SIEMPRE SALUDABLE





Newsletter Laura Gutman, mes de Junio

Todo conflicto entre adultos, se construye a partir de alguna verdad interna que un individuo guarda para sí mientras que el otro ni sospecha de su existencia. 
Para colmo, a veces esas “verdades” personales, tuvieron su origen en secretos familiares que hemos perpetuado a través de varias generaciones, y que se organizaron alguna vez con el estúpido propósito de que no se sepa algo... relacionado con el amor. La bisabuela que se casó embarazada (por amor) y que huyó a otro pueblo donde fue odiada por la suegra que luego humilló a sus nietos que crecieron sin saber qué había sucedido. Las mentiras familiares son así: Heredamos no sólo unos cuantos secretos que cobijan amores pasionales, sino también el hábito de no decir y la necia costumbre de no confiar en los demás. 
Hay algo aún peor: tampoco confiamos en nuestros sentimientos y mucho menos en nuestras percepciones, sino que nos dejamos llevar por opiniones ajenas. 
Por lo tanto, ¿Cómo contarle a alguien la verdad si no somos capaces de abordarla? ¿Cómo saber de qué se trata eso que recordamos a medias, que no preguntamos, que nos angustia o que el destino nos devuelve en cada escena cotidiana? Además, tenemos miedo de someternos a las evidencias, porque le otorgamos a esa “verdad” chiquita y sencilla, atributos extraordinarios. Creemos que si alguien se entera, el mundo se va a derrumbar. Pero resulta que no. No se derrumba nada. Que nuestro padre haya sido alcohólico, que nuestra hermana sufra un retraso mental, que seamos bulímicos, que nuestro hijo se haga pis en la cama, que tomemos ansiolíticos, o que nos hayamos endeudado más de lo habitual, no provocará el caos universal. 
Al contrario. No pasa nada. En la medida que estemos aferrados a no compartirlo con nadie –a veces ni siquiera con nuestra pareja ni con nuestros amigos más cercanos- ese asunto no nombrado nos deja aún más alejados de nosotros mismos. Ese sí que es un desmoronamiento personal. Sepamos que la verdad siempre, siempre, siempre repara, cura, sana, alivia y nos hace más humanos. En cambio, si estamos aferrados a los secretos con nuestros miedos a cuestas cuidando que nadie nos descubra, al pasar frente a un espejo, constataremos que estamos desnudos. Que eso que somos es imposible de tapar. 


Laura Gutman

martes 18 de mayo de 2010

ANTES DE SER MAMÁ...



Comparto esto que mi tía(gracias Tía!) me ha enviado para publicar aquí, cuya autora figura como desconocida(si alguien de casualidad conoce su origen por favor hágamelo saber), y con el que muchas mamás se van a sentir identificadas!


ANTES DE SER MAMÁ


Yo comía mi comida caliente.

Mi ropa lucía planchada y limpia todo el día.

Podía sostener largas y tranquilas conversaciones telefónicas.

ANTES DE SER MAMÁ...

Me dormía tarde, tan tarde como quería

y jamás me preocupaban las desveladas.

Cepillaba y cuidaba mi pelo, lucía uñas largas y hermosas. Mi casa

estaba limpia y en orden, no tenía que brincar juguetes olvidados por

todos lados.

ANTES DE SER MAMÁ...

No me apuraba si alguna de mis plantas era venenosa, ni pensaba en lo

peligroso de las

escaleras o las esquinas de mis muebles.

No dejaba mi tiempo en consultas mensuales con el doctor, ni consideraba

siquiera la palabra VACUNA.

ANTES DE SER MAMÁ...

No tenía que limpiar comida del piso, ni lavar las huellas de pequeños

deditos marcadas en los vidrios.

Tenía control absoluto de mi mente, mis pensamientos,

mi cuerpo y mi aspecto físico...

Dormía toda la noche y los fines de semana eran totalmente relajados.

ANTES DE SER MAMÁ...

No me entristecían los gritos de los niños en la

consulta médica, no tuve jamás que detener, con lágrimas en mis ojos, una

piernita que sería

inyectada.

ANTES DE SER MAMÁ... Yo nunca sentí un nudo en la garganta al mirar a

través de unos ojos llorosos y una carita sucia.

No conocía la felicidad total con sólo

recibir una mirada.

No pasaba horas mirando la inocencia

dormir en una cuna.

Nunca sostuve a un bebé dormido SOLO porque no quería alejarlo de mí

ANTES DE SER MAMÁ...

Nunca sentí que mi corazón se rompía en

un millón de pedazos al no poder calmar el dolor de un niño.

Nunca supe que algo tan pequeño, podía afectar TANTO mi mundo.

Nunca supe que podía amar a alguien de

ese modo, nunca supe que amaría como una MADRE.

ANTES DE SER MAMÁ...

Yo no conocía el sentimiento que provoca tener mi corazón fuera de mi

cuerpo.

No sabía que tan especial me sentiría al alimentar a un bebé hambriento.

No sabía de esa cercanía inmensa entre una madre y su hijo.

No sabía que algo tan chico podría hacerme sentir tan importante.

ANTES DE SER MAMÁ...

No imaginaba tanta calidez, tanta dulzura, tanto amor.

No imaginaba lo grande y lo maravilloso que sería,

No imaginaba la satisfacción de ser madre, no sabía que yo era capaz de

sentir tanto...

HOY NO IMAGINO MI VIDA SIN ESA PEQUEÑA SONRISA PICARA Y TRAVIESA,

SIN ESA HUELLA DE CHOCOLATE EN LA PARED, SIN ESE OLOR A PUREZA, SIN

ESCUCHAR DE UNOS PEQUEÑOS LABIOS

ESA PALABRA CORTA Y LARGA A LA VEZ...

"MAMÁ".



Autor Desconocido

martes 13 de abril de 2010

RETOMANDO, FUSION EMOCIONAL, VOMITO EXPLOSIVO

Retomando, volviendo a escribir en este espacio luego de algunos meses, con el deseo de aportarle algo nuevo: historias y anécdotas propias y ajenas. Todos tenemos anécdotas valiosas para trasmitir. Que mejor que la experiencia del otro para pensar y evaluar esas historias tan parecidas que nos suceden a todos!

Hoy empiezo con una anécdota personal.

FUSIÓN EMOCIONAL

Según Laura Gutman (quien desarrolla extensamente el término en la mayoría de sus libros), la fusión emocional entre la mamá y el bebé (en niños más grandes puede suceder también con el papá) “significa que no hay fronteras entre ‘el campo emocional de la mamá’ y ‘el campo emocional del niño’. Son como dos gotas de agua dentro del océano ” Lo que la mamá siente lo siente el niño, y lo que el niño siente lo siente la mamá.

Personalmente he constatado este fenómeno en varias oportunidades, esta anécdota es una de ellas.

VOMITO EXPLOSIVO

Mi hija tenía 3 años (en un par de meses cumple 7) Mi esposo y yo vivimos lejos (para lo que consideramos lejos los nacidos en un pequeño país como Uruguay) de la ciudad que nos vio nacer, por lo que algunas veces recibimos de allí visitas de amigos. Son visitas bastante esporádicas, por lo que para nosotros son fines de semanas muy especiales.

El problema en esta ocasión fue que a pesar de que nos gusta mucho recibir a estos amigos, ambos estábamos por esa época bastante agotados, y deseábamos, los pocos fines de semana que no viajábamos, (lo hacíamos fin de semana por medio para ver a la hija mayor de mi esposo), quedarnos en nuestra casa, tranquilos y fundamentalmente solos para descansar. Pero como las visitas eran tan esporádicas y se trataba de amigos que queremos mucho, no pudimos reconocer o admitir que no deseábamos recibirlos en ese momento.

Así nos aprontamos para su llegada, pero la fusión emocional con nuestra hija saco a luz lo que ninguno se había atrevido a admitir, y lo hizo saber al poco tiempo que llegaron, nada más ni nada menos que vomitando explosiva e inesperadamente sobre uno de los invitados!

Nuestra sorpresa fue inmensa ya que nuestra pequeña no había mostrado ninguna señal de malestar. Tarde parte del fin de semana en percatarme lo que estaba sucediendo, y cuando lo hice hable con ella de lo que nos pasaba a su papá y a mi, pero los invitados ya estaban y no se marcharían hasta el día siguiente, así como nuestro malestar y el de ella. Ella no se recuperaba y se negaba a tomar la medicina para sentirse mejor. No la forcé, sabía que se recuperaría de forma inmediata cuando la visita se fuera. No tardaron de salir por la puerta de mi casa que su carita se transformo y supe de inmediato que ya no debía preocuparme más. No hubo más fiebre ni vómitos y ella volvió a su acostumbrada tranquilidad y alegría.


Mi esposo y yo la pasamos muy mal por no percatarnos de lo que nos pasaba, ni hablar de mi hija. Sufrimos todos las consecuencias de una situación que se podría haber evitado, además de no disfrutar la visita ni agasajar a nuestros invitados como nos hubiera gustado de haber postergado la visita para cuando estuviéramos en condiciones de recibirla.

Fue una lección aprendida que intentamos no volver a repetir!

jueves 31 de diciembre de 2009

En el último día del 2009

Simplemente quiero agradecer a todas las personas que de alguna manera me han acompañado a lo largo de este año, apoyando, estando, y haciendo de esta manera este proyecto de blog posible.
También a quienes en algún momento hayan transitado estas páginas y se hayan llevado algún pensamiento para reflexionar.
A todas las mujeres que dedican tiempo a plasmar en sus blogs ideas, pensamientos, reflexiones que a todas nos ayudan.
Este último mes, siendo fiel a mi forma de pensar, le he dedicado más tiempo a otras actividades que consideré más necesarias en mi vida,  sacando un poco de la energía que invertía en este espacio.
De todas formas me llena de satisfacción este pequeño rincón, que con más o menos tiempo, seguiré cultivando.
A todos muchas gracias!!

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María Giachino
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